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viernes, 13 de marzo de 2015

El primer grito: la realidad del parto alrededor del mundo


Este documental no va a dejar indiferente a nadie, pero en especial a ninguna mujer madre o embarazada. Independientemente de cual sea tu idea de un “nacimiento ideal”, en más de una de las historias relatadas en esta película te quedas con los ojos como platos, si eres muy sensible, alguna lagrima está asegurada, y desde luego es un documental muy apropiado para este ejercicio tan sano que es abrir la mente y ver más allá de nuestro ombligo (occidental). 

El Primer Grito expone diversas formas de traer una nueva vida al mundo: algunas impuestas, otras escogidas, algunas reflejo de la desigualdad de género y de una sociedad llena de carencias, otras parecen perfectas pero no tienen por qué serlo.  Podremos asistir a partos de todo tipo


Parto en París: medicalización en el “primer mundo”

El parto de una mujer en París es, probablemente, el que de todos los que aparecen en la película, más se ajustaba a mi idea de lo que es “normal” en un parto en un país occidental. Hospital, medicalización, médicos orquestando la función, etcétera. Es una estampa a la que las mujeres de los países desarrollados estamos más o menos habituadas, aunque también es verdad que cada vez surgen más voces discordantes con este modo de gestionar un proceso fisiológico como es el parto, que al final parece más una enfermedad que un estadio para el que el cuerpo de cualquier mujer sana está preparado. 


Parto en casa

Otra chica occidental decide tener a su bebé en casa. Esta historia la podríamos asociar (tirando de tópico) con los típicos hippies naturistas, pero nada más lejos. En muchos países europeos como por ejemplo Holanda,  esta práctica en embarazos de bajo riesgo está muy generalizada. Claro que se suele recurrir a una partera y no es todo tan “en comunidad” como aparece en la historia del documental. A mí personalmente, la forma de plantear el parto en casa en este documental me ha dejado con sentimientos encontrados: me gusta la idea de estar en tu ambiente, lejos de instrumentos quirúrgicos y batas blancas, que yo como tanta gente, asocio a la enfermedad. Sin embargo las complicaciones ocurren y bueno, quizás un término medio entre la medicalización extrema de la madre entubada hasta las cejas, y la apuesta alta de una madre sin ayuda especialista de ningún tipo, sería una buena opción. 


Japón: ¿casas o clínicas?

La mujer que tiene a su bebé en Japón lo hace en lo que parece ser una casa, pero es una clínica, o una maternidad. Nada de aspecto de hospital, y un parto totalmente respetado y en compañía de su marido y su hija mayor. Este caso me ha gustado, es diferente a lo que sueles pensar de un parto y así abres los ojos a otras realidades para las madres en las diferentes partes del mundo. Entiendo que en esa casa tenían asistencia especializada, y eso me parece importante. No es que crea que necesito cerca un cirujano (si mi embarazo y mi parto no presentan complicaciones), pero desde luego una matrona o su homólogo internacional, que no me falten. Por algo dirá la OMS que es el personal sanitario más adecuado para asistir un parto. ¿Qué pasa si falla algo en estas casas-clínica? Esa es la duda que me queda.


Cesárea en Siberia

Personalmente, creo que la cesárea es de las peores cosas que te pueden pasar a la hora de tener un hijo. Con esto no digo que no sea buena, que ha salvado vidas y que es un recurso. Pero me parece que debe ser siempre la última opción. Es una cirugía abdominal mayor, y hay hospitales y clínicas que las hacen como si de sacar una muela se tratase. No lo entiendo. La mujer cuyo parto termina en cesárea en este documental, me parte el corazón. Me da que pensar también sobre las famosas que se someten a “cesáreas programadas”, y que son tan guays que eligen el día que nace su hijo y salen del quirófano sin rastro de barriga. Qué pena me dan. Para mí son el vivo reflejo de lo loco que está el mundo “moderno”, en el que hemos dejado que el dinero termine con todo. En fin, en ese caso allá ellas, y ante todo respeto ante la forma de vivir el nacimiento de un hijo que cada una elija, no es que crea que son peores madres por ello. Pero a la chica de Siberia no parecía hacerle demasiada gracia. Afortunadamente estas intervenciones suelen acabar bien, lo que yo me pregunto es cuántas de las que se realizan estarán plenamente justificadas. 


La desgracia de tener una niña

En la India, tener una hija es el peor resultado posible de un embarazo. En El primer Grito nos acercan a un parto en este exótico país, de una familia sin medios, y que encima termina en niña. La cara inicial de decepción de la madre es un poema, ya que una hija supone que, si quieres casarla y hacer cierto ”negocio” con ella, tienes que procurarle una dote muy cara para una familia en sus paupérrimas circunstancias. Una barbaridad a todas luces, pero que sigue pasando a día de hoy. Una historia que quizás nos pueda recordar por un momento que, pese a todo, las nacidas en este lado del mundo somos mujeres bastante afortunadas, aunque en todos los países y en todos los ámbitos todavía hay muchas cosas que mejorar, siempre hay un lado que se lleva la parte más dura de la desigualdad de género. 


Sobre la arena

Otra de las historias que nos relata El Primer Grito es la de una mujer tuareg. Otro caso de desigualdad flagrante envuelto de pobreza. La peor de las historias. Las mujeres tuareg tienen que irse a parir al desierto, puesto que las tiendas de los campamentos están reservadas para los hombres. Escandaloso desde el punto de vista cultural, una realidad que me era totalmente desconocida y se me ha clavado. Mientras las mamás modernas y occidentales debatimos sobre si queremos o no epidural, otras mujeres no tienen siquiera una toalla limpia con que envolver a su recién nacido. Da que pensar. 


El parto con delfines

No había oído hablar de esta práctica, ni por supuesto tengo la posibilidad ni de plantearme que mi parto sea así. A priori parece todo muy bucólico y muy bonito pero me surgen dudas y no me queda muy claro la ventaja de la presencia de los delfines en sí misma. Claro que el documental muestra tantas historias que es normal que algunos detalles se pierdan. Este parto se da en México, aunque no me consta que sea frecuente en ese país, puede que sea simplemente una opción más que sin ser mayoritaria o representativa de la realidad del parto en un país concreto, merecía estar reflejada en El primer grito.


También es posible que el detalle exista y me lo haya perdido, de esta última o de todas las historias que aparecen en el primer grito. Por eso os invito y os animo a verlo ya dejaros asombrar por todas las realidades mundiales que rodean al parto. Al final de todo me queda como reflexión final el que, independientemente de la circunstancia, del transcurso del proceso, o del resultado, el parto es una realidad Femenina con mayúsculas, y en momento de tal relevancia en la vida de cualquier mujer (de aquí o de allá) que el trabajo para recuperar nuestro poder y control sobre él es una necesidad imperiosa. Debemos poder decidir, contar con información, utilizar las herramientas a nuestra disposición, huir de la superstición y del dogma, e intentar caminar en la lucha por un parto y una maternidad libres, seguros y felices en cualquier lugar del mundo. 





jueves, 12 de febrero de 2015

“Cómo comienza la vida”, con Mónica Geller



En mi insaciable obsesión por informarme a fondo sobre todo lo que tenga que ver con embarazo y parto, me he topado con este documental de Discovery Channel: "Cómo comienza la vida". Es un documental ameno y corto, de apenas 45 minutos, así que vale para un rato muerto, una siesta…

De este tipo de documentales, de los que ya he visto varios, siempre me sorprende algo nuevo. En este caso la primera sorpresa me la llevé con la locutora y presentadora: ni más ni menos que Courtney Cox (Mónica, de Friends). Eso para mí era una buena carta de presentación porque soy una fanática de Friends, así que la simpatía hacia el documental creció de repente, incluso pese al doblaje, de la versión que hay en Youtube. 

Bueno, pues el documental cuenta en paralelo la historia de tres embarazadas y va intercalando con aspectos biológicos referentes a la formación de los bebés. Culmina con los partos de las protagonistas y sus particularidades: un parto inducido, un parto con riesgo de cesárea de urgencia, y un parto “normal” (si es que hay alguno normal, cada parto es un mundo). 

En algún momento del documental hacen un experimento muy bonito sobre las reacciones de los bebés a la música que les ponen a través de unos auriculares sobre las panzas de sus mamis. Sorprendente, sin duda un momento para sonreír. Se puede ver a los bebitos a través de ecografías en 3D, que aunque a mí personalmente no me gustan mucho porque parecen personajes de los Simpson, reconozco que merecía la pena verlos en amarillo para poder apreciar sus muecas. Increíble. Fue mi momento favorito del documental. 

Sobre la batalla sin cuartel entre espermatozoides y el entorno vagina-cérvix-útero, no puedo decir que me resultase sumamente interesante, pero no porque no lo fuera sino porque yo quería aprender cosas sobre el embarazo, ya que yo ya estoy en esa etapa. En mi caso esa batalla ya fue librada, pero si es verdad que hay información y curiosidades que puede ser interesante para favorecer la fertilidad, y por lo tanto puede ser útil para mujeres que quieran quedarse embarazadas.  

En definitiva, recomiendo el documental, aunque no es de los más completos que haya visto, sí que es sintético y lo importante está bien explicado. Obviamente por la cuestión tiempo, no hay un exceso de detalles que sí puede haber en otras películas, pero como primera toma de contacto con este tipo de información no está nada mal. Además no necesitamos mucho tiempo para verlo, y no se si lo había dicho pero… ¡¡Sale Mónica Geller!! XD


Mamá Babú :)